Saltar al contenido principal
Las estadísticas de correo te dicen si tus mensajes llegan, si la gente los abre y si tu reputación de remitente está sana. El problema es saber cuándo un número es bueno y cuándo es una alarma. Esta guía explica qué mide cada estadística y qué rangos considerar sanos, de vigilancia o de alerta.
Las estadísticas disponibles varían según la herramienta y el servicio de envío, y los rangos de referencia son promedios de la industria. Cada negocio, audiencia y campaña es distinta: úsalos como guía, no como regla.

Qué significa cada estadística

Antes de juzgar un número, asegúrate de entender qué mide exactamente.
La diferencia entre Aceptados y Entregados son los rebotes, los rechazos y las supresiones. Si esa brecha crece, tienes un problema de calidad de lista o de reputación.

Tabla de referencia rápida

Revisa tus estadísticas cada semana. Es suficiente para detectar problemas a tiempo sin confundir la variación normal con una crisis.

Entregados: la base de todo

Mide el porcentaje de correos que llegaron al servidor del destinatario. Vigílalo tanto a nivel de dominio como de cada correo individual.
  • Lo contrario de entregado es no entregado: fallido, rebotado o rechazado.
  • Entregado solo significa que llegó al servidor, no a la bandeja principal. Una tasa menor al 97 % suele indicar que gran parte de lo entregado termina en spam o en promociones.
  • Una tasa baja casi nunca tiene una sola causa: normalmente combina reputación, autenticación y calidad de la lista.
  • Entre 97 % y 98 % todavía puede haber problemas, sobre todo si otras estadísticas también están en alerta.

Abiertos: la primera señal de interés

Vigila la tasa de apertura a nivel de cada correo.
  • Todo lo que el destinatario ve antes de abrir influye: el nombre del remitente, la dirección de envío, el reconocimiento de tu marca, el asunto y el texto de vista previa (las primeras líneas del cuerpo).
  • Abrir un correo es, en parte, una cuestión de confianza. Preséntate de una forma familiar y reconocible.
Cuidado con Apple Mail. Desde iOS 15, la protección de privacidad de Apple Mail precarga las imágenes y registra aperturas automáticas, aunque la persona no lea el correo. Si buena parte de tu lista usa Apple Mail, tu tasa de apertura estará inflada. Combínala con los clics y las respuestas, o fíjate en la tendencia más que en el número exacto.

Clics: acción sobre tu llamado

Vigila la tasa de clics a nivel de cada correo, sobre todo en los que buscan un clic.
  • Lo que motiva un clic es muy distinto de lo que motiva una respuesta. No los mezcles.
  • Haz que el llamado a la acción sea claro y fácil. Nada de adivinar.
  • En mensajes cortos (tres a cinco líneas), pon un único llamado claro al final.
  • En textos largos, repite el mismo llamado en varios puntos del correo.
  • Di exactamente qué obtiene la persona al hacer clic.
  • Evita competir con varios enlaces: el clic que te importa debe ser el protagonista.

Respuestas: la conversación

Vigila la tasa de respuesta a nivel de cada correo, sobre todo en los que buscan una respuesta.
  • Haz que responder sea fácil: preguntas simples de sí o no funcionan muy bien.
  • Ofrece algo de valor a cambio de la respuesta.
  • No distraigas con enlaces si lo que buscas es que te respondan.

Quejas: la que más daña tu reputación

Vigílala a nivel de dominio y de cada correo. Lo ideal es que esté lo más cerca posible de 0 %.
  • Siguiendo buenas prácticas, deberías mantenerte muy por debajo de 0,03 %.
  • Al acercarte a 0,04 % empieza a verse afectada la reputación de tu dominio y de tu IP.
  • Los servicios de envío suelen fijar un límite máximo de 0,05 % en su política de uso aceptable, es decir, más o menos una queja por cada 2.000 correos. Si te estás acercando, tu dominio ya tiene problemas.
  • Una tasa alta puede provocar que el servicio de envío desactive tu dominio o tu cuenta, y puede llevarte a listas negras.
Dale a la gente una forma fácil de salir: un enlace de baja visible o una página de preferencias. Una baja no daña tu reputación; una queja por spam sí.

Rebotes definitivos: la higiene de tu lista

Vigílalos a nivel de dominio y de cada correo.
  • Con una buena limpieza de la lista (al importarla y de forma continua) deberías mantenerte muy por debajo del 1 %.
  • A partir de 2 % a 2,5 % tu reputación empieza a sufrir.
  • Los servicios de envío suelen tolerar como máximo alrededor de un 5 %. Una tasa alta puede desactivar tu dominio o tu cuenta y llevarte a listas negras.

Rebotes temporales: entrega en curso

Un rebote temporal significa que el servidor del destinatario rechazó el correo por ahora, pero podría aceptarlo más tarde. Causas comunes: buzón lleno, servidor no disponible por un momento o mensaje demasiado pesado.

Cómo se ve en Chateea

“Entrega en curso” no es un error. Solo indica que el sistema sigue dentro de la ventana de reintentos. No reenvíes el correo a mano: espera a que el estado se resuelva.
  • Si una misma dirección rebota temporalmente en varias campañas seguidas, trátala como un rebote definitivo y sácala de tu lista activa. Suele ser un buzón abandonado.
  • Un pico de rebotes temporales en un envío puede indicar que el servidor receptor está limitando tu dominio por volumen o reputación. Revísalo junto con las quejas y los entregados.

El objetivo real

No se trata de alcanzar un número mágico. Mira tus cifras actuales, fija metas y cambia una sola cosa a la vez para medir su efecto. Lo importante es mejorar desde donde empezaste y, al final, mejorar los resultados de tu negocio. Los valores de referencia dependen del tipo de campaña, de la audiencia y de la oferta. No todos tus correos van a rendir igual, y un diagnóstico de entregabilidad siempre requiere analizar varios factores a la vez.

Preguntas frecuentes

La tasa de quejas, seguida de cerca por la de rebotes. Las dos dañan tu reputación de forma directa y rápida, y pueden hacer que el servicio de envío tome medidas sobre tu cuenta. Las aperturas y los clics fluctúan; las quejas y los rebotes se acumulan.
Que el correo tuvo un rebote temporal y el sistema está reintentando la entrega. Mientras tanto aparece como Enviado. Si la entrega funciona, pasa a Entregado; si se agotan los reintentos, pasa a Fallido. No lo reenvíes manualmente.
El definitivo es permanente: la dirección no existe, es inválida o la cuenta se cerró, y no se reintenta. El temporal es pasajero: servidor caído, buzón lleno o rechazo momentáneo, y se reintenta automáticamente. Si una dirección rebota temporalmente una y otra vez, trátala como definitiva.
Probablemente por la protección de privacidad de Apple Mail, que registra aperturas automáticas. Combina la apertura con los clics y las respuestas, o fíjate en la tendencia.
No siempre. También puede deberse a la calidad de la lista (direcciones malas, cuentas genéricas, trampas de spam) o a la autenticación (SPF, DKIM o DMARC ausentes o mal configurados). Si la tasa es baja de forma crónica, casi siempre hay varias causas y conviene hacer una revisión completa.
La queja, por mucho. Una baja solo saca a alguien que no está interesado. Una queja le dice al proveedor de correo que tu mensaje no es deseado y pesa mucho en tu reputación. Por eso conviene que darse de baja sea siempre fácil.
Pausa los envíos a esa lista, elimina los rebotes y las quejas, revisa qué tenían en común el contenido y la audiencia, y comprueba tus registros de autenticación. Si las quejas o los rebotes están cerca del límite máximo, baja el volumen y vuelve a crecer empezando por tus contactos más activos.

Artículos relacionados

Encabezado de baja en un clic

Cómo el botón de baja del encabezado reduce tus quejas por spam.

Requisitos de Google y Yahoo

Lo que debes cumplir para que Gmail y Yahoo acepten tus correos.

Dominios y correo

Autentica tu dominio con SPF, DKIM y DMARC.

Gestión de preferencias de suscripción

Deja que tus contactos elijan qué correos quieren recibir.
Última modificación el 29 de septiembre de 2026